En Bogotá, un grupo de jóvenes decidió convertir un problema ambiental cotidiano en una oportunidad educativa. Así nació Bazero Ambiental, una iniciativa que promueve la recolección responsable del aceite de cocina usado (ACU) a través del programa “Gotas de Aceite por Litros de Agua”, el primero en el país que une economía circular con educación ambiental.
El propósito de Bazero es claro: evitar que el ACU llegue al agua, un recurso vital que sufre las consecuencias de una disposición inadecuada. De acuerdo con un estudio de la Universidad Piloto de Colombia, un solo litro de este aceite puede contaminar hasta 1.000 litros de agua. Esto significa que pequeñas acciones en casa pueden tener un gran impacto en la salud del planeta.
La Resolución 0316 de 2018 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible define el ACU como aquel que, tras ser empleado en la preparación de alimentos, cambia sus características físico-químicas y se convierte en un residuo que requiere manejo especial. Sin embargo, muchas personas aún lo vierten por el lavaplatos o lo entregan a recolectores informales, sin dimensionar las consecuencias:
- Contamina el recurso hídrico, impidiendo su oxigenación natural.
- Tapa los sistemas de alcantarillado, generando problemas en el drenaje urbano.
- Afecta la calidad del suelo y puede llegar a las reservas subterráneas de agua.
- Favorece la proliferación de plagas como roedores e insectos.
- Reutilizarlo para cocinar puede afectar la salud: la OMS advierte que las grasas trans incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Consciente de esta realidad, Bazero Ambiental trabaja en colegios, comunidades y empresas para enseñar cómo almacenar, entregar y transformar el aceite usado. Gracias a su labor pedagógica, miles de personas en Bogotá hoy saben que cada gota bien dispuesta es un acto de protección del agua y de la vida.
Según el indicador Aceites Usados Movilizados (AUM), del Observatorio Ambiental de Bogotá, en 2024 se movilizaron 3.557.280 galones de aceite usado, recolectados por empresas autorizadas que garantizan su adecuado tratamiento. Estos aceites pueden ser transformados en biodiésel, jabones, detergentes y otros productos de limpieza, con lo que se cierra el ciclo de aprovechamiento dentro de la economía circular.
El manejo adecuado del ACU está respaldado por normativas como
- La Resolución 0316 de 2018 del Min Ambiente.
- El Manual de Normas y Procedimientos para la Gestión de Aceites Usados (MNPGAU), elaborado por la Secretaría Distrital de Ambiente.
- El Convenio de Basilea, que clasifica estos aceites como residuos peligrosos.
En palabras de la directora de Bazero Ambiental, Andrea Castro: “la gestión adecuada del aceite no es un lujo, es una necesidad. Es cuidar el agua, la salud y la vida. Lo que buscamos es pasar de la indiferencia a la acción consciente. Cada litro de aceite que no llega al agua es una victoria para el ambiente”.
