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Planta que parecía inofensiva llegó de Europa para convertirse en una gran invasora en Colombia

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El retamo crece rápidamente y sus ramas espinosas, que utiliza como tentáculos, ahogan los pequeños frailejones, que crecen solo un centímetro por año.

Encima de los tres mil metros de altura vive el llamado Monje de las Alturas, el frailejón, que cumple la abnegada tarea de recoger agua, gota a gota.

Pero hoy está soportando la peor de todas las amenazas. Una especie vegetal invasora los está atacando.

Es una convivencia que termina en una guerra territorial donde la especie más fuerte se impone.

El retamo crece rápidamente, y con sus ramas espinosas que utiliza a manera de tentáculos, va ahogando los cuerpos pequeños de los frailejones que crecen tan solo un centímetro por año.

Pero, ¿cómo llego esta especie invasora hasta estas alturas? La raíz del problema nació en las fincas de los campesinos de Usme.

María una humilde campesina de la vereda Arrayanes, creció viendo como esta planta invadía su finca y las vecinas.

¿Ustedes que han hecho?

“La hemos quemado, cortado con machete y ¡eso sale como con más fuerza!”, revela.

Esa inofensiva y pequeña flor pertenece a la planta retamo espinoso, pero en la localidad de Usme se ha convertido en un jardín natural que lo está invadiendo todo, y es que los científicos la están catalogando como una de las 100 especies invasoras más peligrosas del mundo.

“Si no nos ponen atención vamos a perder todo, páramos y todo, porque esta mata no deja ni siquiera agua, reseca totalmente el agua si ustedes vieran, no hay una hebra de pasto y se chupa todo el agua”, relata angustiada María Gómez, campesina de la región.

El retamo espinoso es una planta nativa de Europa…pero, ¿quién la trajo y para qué?

“Mi papá dice que la trajeron los del acueducto para hacer unas cercas vivas pero nunca pensaron que iban a traer un mal tan grande, tan grande, tan grande”, añade María.

Fue plantada por primera vez en el embalse La Regadera donde permanece apiñada como un ejército de espinas y flores, bordeando gran parte del reservorio de agua que surte el sur de Bogotá.

La trajo un funcionario de la empresa de Acueducto, porque estas áreas que compró la empresa para hacer estas obras de infraestructura eran áreas completamente erosionadas”, responde Carlos Abello, coordinador ambiental del Acueducto de Bogotá.

Es decir, lo que se pensó sería un bien para combatir la erosión se convirtió en un mal mayor para la biodiversidad del país.

Tanto la Empresa de Acueducto de Bogotá, como el Jardín Botánico, y la Secretaria Distrital del Medio Ambiente se han unido en ingentes esfuerzos de restauración ecológicas en áreas invadidas por retamo. Pero todo esfuerzo se queda corto frente a esta depredadora.

“Es una planta demasiadamente envidiosa, no permite que debajo de ella o al lado de ella se reproduzca otra planta. Cada florecita de estas, cada flor tiene una semilla con una arveja en miniatura, internamente puede tener hasta 50 semillas. Con el calor del clima se estalla y suena como maíz pira, dicen que esta semilla dura viva 60 años, es tan difícil de controlar o erradicar”, explica el guardabosques Jairo Muñoz.

Es enfático en agregar que no se puede exterminar y que se debe aprender a vivir con esta enemiga.

“No hay otra forma, acá le han echado matamaleza, yo creo que algunos campesinos han utilizado aceite quemado lo que hacen es contaminar más, han utilizado glifosato, grave, han utilizado unos líquidos que utilizan para quemar el pasto cuando hacen los cultivos de papa y provisionalmente uno cree que lo venció, pero no… es difícil”, añade.

Pero si esta lucha está perdida en los campos, los expertos presagian nubarrones sobre los páramos.

“Es posible que esta invasión se ha triplicado y estemos hablando de 15 mil hectáreas en el distrito capital, equivalentes a 20 mil estadios de futbol…así de sencillo”, dice Claudia Pinzón, jefe de restauración ecológica del Jardín Botánico.

Y afirma que los cerros orientales de Bogotá han sido invadidos por el retamo, que peligrosamente se convierte en combustible voraz en los incendios pues sus semillas contienen aceite.

“Me genera angustia que no tengamos la capacidad de reacción suficiente para actuar sobre esta reserva que es patrimonio de la humanidad”, dice Pinzón.

El retamo espinoso ha logrado colonizar las tres cordilleras en uno de los países que se precia de ser uno de los más mega diversos del mundo.