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Expertos recomiendan frenar la expansión urbana descontrolada

Expertos nacionales e internacionales, presentes en el VII Foro Urbano Mundial, han coincido en la necesidad de incluir como prioridad en las agendas de sus países, las diferentes estrategias que pongan freno a la expansión urbana, y así evitar que se incrementen las brechas de desigualdad que se registran en diferentes urbes del planeta.

El secretario de Planeación de Bogotá, Gerardo Ardila, en la capital colombiana se han tomado decisiones con base en el Decreto 364 de 2013 que modificó el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), a través del cual generamos una serie de incentivos para los constructores, de tal manera que encuentren muy atractivo empezar a construir en las áreas centrales de la ciudad, y vean que hay todo un proceso para desincentivar la construcción en las áreas periféricas.

No obstante, tales medidas nos han generado problemas porque algunos grandes constructores habían comprado suelo en el borde norte y el occidental, y no quieren poner en riesgo sus inversiones, y prefieren defenderlas a pensar en moverse a otra zona de la ciudad. Afortunadamente son más los constructores que encuentran ventajas en nuestra propuesta de construcción sobre la zona central de la ciudad, comentó el secretario.

Para Laura Yanca, arquitecta, asesora del secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de Ciudad de México, la expansión urbana se puede controlar recuperando el valor económico al suelo natural, por ejemplo con bonos de servicios ambientales, porque hoy en día (al menos en la Ciudad de México) el suelo natural es un suelo privado. Así mismo delimitando y teniendo muy claro dónde comienza y dónde termina el suelo de conservación, al igual que el territorio urbano.

Otro mecanismo para detener la expansión es la implementación de políticas que incentiven la redensificación, es decir construir sobre lo construido, y especialmente cerca al transporte publico masivo, ya que es esa infraestructura la que le da coherencia y acceso a la ciudad, puntualizó la experta mexicana.

Así mismo destacó el manejo dado por Bogotá en relación con integrar los diferentes elementos del desarrollo urbano en el territorio. Por ejemplo dejar atrás los procesos de zonificación, y recuperar las plusvalías para poder dotar del equipamiento social que necesita la población. A partir de los servicios del equipamiento público, del diseño y de la calidad de la obra pública, podemos recuperarle nuevamente a la sociedad un poco de dignidad, y así empezar a generar condiciones de equidad, siempre previendo cómo se va a financiar el proceso, precisó Laura Yanca.

Por su parte, Eduardo Reese, argentino, arquitecto y especialista en planeamiento urbano, de la Universidad Nacional de General Sarmiento, manifestó que el problema de la expansión urbana en las ciudades latinoamericanas grandes y medianas, se ha dado como resultado básicamente de un crecimiento físico de la urbe, y de una demanda del suelo que va más allá inclusive del crecimiento poblacional. La expansión ha desequilibrado ecológica, social y financieramente los municipios.

Esto ha pasado por muchas razones, como el cambio demográfico, o por la demanda del suelo vinculada al crecimiento económico. Pero también lo que nos está mostrando es un fuerte proceso especulativo sobre el suelo, explicó Reese, quien advirtió sobre la necesidad de reducir las opciones para que la expansión se siga produciendo de una manera desordenada.

Como estrategia para detener el proceso de expansión planteó la aplicación de políticas de control de los terrenos baldíos especulativos, otra relacionada con el tema del alquiler, al igual que los premios a la microdensificación urbana. Éstas son 3 medidas de las muchas que hay, para poder controlar la expansión urbana.

Destacó como ejemplo de instrumento para controlar el suelo, el Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá (Decreto 364/2014), y su capacidad para producir una ciudad más sostenible. No obstante como va en contra de los intereses más especulativos, estos se han convertido en enemigos de cualquier instrumento que como el POT de Bogotá, trata de poner no solamente orden sino de garantizar una sustentabilidad imprescindible en la ciudad, puntualizó el experto argentino.

Finalmente hizo referencia a la necesidad de evitar la expansión hacia las áreas rurales (productoras de alimentos), para resguardarlas de los especuladores de suelo, y evitar así poner en riesgo la seguridad alimentaria de las ciudades.

De acuerdo con Rafael Echeverri, Secretario Técnico del Programa Iberoamericana de Cooperación y Gestión Territorial Pro Territorios, las ciudades son mucho más que los límites urbanos. El Territorio debe concebirse en una categoría que entienda a la ciudad, su entorno y sus espacios de influencia, como realidades políticas, sociales y económicas que evolucionan juntas.

Nos hemos acostumbrado a ver la ciudad por un lado y el mundo rural por el otro, desconociendo que es un realidad integrada. Esa idea que tenemos en la ciudad que hay que pensar lo rural o nuestro entorno sólo porque nos va a faltar el agua, nos van a faltar los servicios ambientales, por los problemas del aire, porque necesitamos dónde poner las basuras y manejar los desechos, es una consecuencia de que nunca pensamos integrado con el mundo rural, explicó Echeverri.

Según el consultor internacional, estamos a tiempo de cambiar esta mentalidad, y entender que no hay problemas de naturaleza puramente urbanos, sean de movilidad, estructurales, de crecimiento, de ordenamiento, de identidad o de construcción, ya que lo que existen son realidades políticas de territorialidad, que impliquen que la ciudad no es ella por sí sola. El Territorio es un fenómeno social, un proceso histórico, una construcción que involucra una amplísima región que concentra población en un lado, y tiene bajas densidades en otro, dijo.

OFICINA ASESORA DE PRENSA