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Tras el rastro de humo de los buses chimenea en Bogotá

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¿Cuántas veces ha tenido que taparse la boca o la nariz para no recibir los gases de humo negro que emanan de buses de servicio público, camiones o vehí­culos de carga? La escena es frecuente entre los ciudadanos de Bogotá, quienes respiran un aire altamente contaminado.

La estela de humo que generan los vehí­culos y algunas industrias, deja a su paso partí­culas en el aire como ozono dañino, dióxido de nitrógeno y monóxido de carbono, sumadas a otras conocidas como PM10, que resultan nocivas para la salud y ocasionan problemas respiratorios. También se han identificado algunas partí­culas, menos pesadas pero mucho más nocivas, conocidas como PM2.5.

Los vehí­culos que más contribuyen al deterioro del aire en la ciudad son los conocidos popularmente como ‘buses chimenea’: automóviles que emiten grandes cantidades de humo por cuenta de problemas en su proceso de combustión, generando gases contaminantes.

Tales vehí­culos pueden ser reportados ante la Secretarí­a de Ambiente, que a través de la subdirección de Calidad de Aire, Auditiva y Visual, verifica la emisión de gases y regula el cumplimiento de las normas en relación a los niveles permisibles de emisión de contaminantes.

De acuerdo con Edgar Alberto Rojas ”“coordinador del grupo de fuentes móviles de la Secretarí­a de Ambiente, dedicado a ejercer control de las emisiones vehiculares”“ luego de que los ciudanos reportan los vehí­culos chimenea, se procede a ubicar el bus, con ayuda de la Secretarí­a de Movilidad, para que se presenten a un sitio especí­fico de la ciudad, con el objetivo de hacerles la valoración de gases correspondiente y la verificación de los documentos de la Revisión Técnico Mecánica. En este sitio se toman las medidas necesarias, dependiendo de si aprueban o no, los controles de gases realizados”.

Y es que según un estudio adelantado por la Secretarí­a de Ambiente y la Universidad de Los Andes, el 56 % de la contaminación del aire en la ciudad corresponde a fuentes móviles, entre ellas buses, busetas y microbuses que representan el 50 % de los vehí­culos que se movilizan en la capital.

Un ciudadano puede reportar buses con emisiones de gases excesivas a través de la página web de la Secretarí­a (www.ambientebogota.gov.co) o mediante el Sistema Distrital de Quejas y Reclamos (www.sdqsbogota.gov.co), así­ como a la lí­nea 195 y al teléfono 377 88 72. Con los datos que nos proporcionan los ciudadanos nosotros nos encargamos de hacerles seguimiento a los vehí­culos y luego los citamos para hacerle las pruebas de gases y opacidad, manifestó Edgar Rojas.

Asimismo, hay normas ambientales que regulan la emisión de gases contaminantes. Por un lado, la Resolución 910 de 2008, emanada por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (ahora Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible), señala los topes máximos de emisión permisibles para vehí­culos que se movilizan con gasolina, gas natural vehicular, diésel y mezclas de combustibles, así­ como para motocicletas, motociclos y mototriciclos.

Por otro lado, la Secretarí­a Distrital de Ambiente expidió en 2012 la Resolución 1304, que establece los niveles máximos de emisión de gases y los requisitos ambientales que deben cumplir los vehí­culos que pertenecen al transporte público de la ciudad. Con base en la Resolución, fue diseñado el Plan Decenal de Descontaminación del Aire para Bogotá, con el ánimo de adoptar medidas para controlar las emisiones del transporte público.

Entre las medias contempladas por el plan se determinó que para los buses más antiguos que funcionan con diésel (Euro II y Euro III) es obligatoria la instalación de filtros de partí­culas que reducen la emisión de las mismas y evitan el escape de humo indiscriminado.

Asimismo, se estableció que los modelos más recientes de buses, busetas y microbuses (Euro IV y Euro V) deben ajustarse a los niveles de opacidad señalados en la Resolución 1304 de 2012. De igual modo, el Plan de Ascenso Tecnológico ”“diseñado para mejorar la calidad del aire y reducir el impacto de la contaminación atmosférica”“ contempla la entrada de 790 buses entre hí­bridos eléctricos o gas y se espera la llegada de buses que funcionen con electricidad.

Sin embargo, a pesar de los controles y las medidas adoptadas por la Secretarí­a de Ambiente, Edgar Rojas reconoce que son pocos los buses chimenea que son sancionados, ya que la ciudadaní­a desconoce los mecanismos con los que cuenta para denunciar este tipo de vehí­culos.

Édgar Alberto Rojas asegura que en realidad la Secretarí­a no recibe muchas quejas por parte de los ciudadanos sobre este tipo de buses:
os gustarí­a que los ciudadanos que están en la calle, que perciben a los buses chimeneas, nos lo pudieran manifestar porque serí­a incrementar de manera exponencial nuestros operativos en la calle.

¿En qué consisten los controles de la Secretarí­a de Ambiente?

La gran mayorí­a de los buses del SITP utilizan el diésel como combustible. En ese sentido, la Secretarí­a de Ambiente realiza pruebas que miden el nivel de opacidad, es decir, el nivel de oscuridad e intensidad del humo que emiten los vehí­culos.