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Sendero ecológico de la quebrada Roosevelt beneficia a 500.000 personas

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Con una inversión de 714 millones de pesos, la EAB se ha dado a la tarea de recuperar de manera integral la quebrada Roosevelt. Esta intervención inició con la limpieza de las zonas de ronda y de manejo y preservación ambiental, actividad que consistió en la remoción de escombros, basura y árboles caídos.

Con las obras de recuperación ambiental en la quebrada Roosevelt, también conocida como quebrada La Leona, la EAB busca generar un espacio lúdico-pedagógico donde se podrán realizar actividades de educación ambiental, investigación en restauración ecológica y conservación biológica. Además, se convertirá en un sitio de recreación pasiva para la ciudad, toda vez que se podrán realizar actividades contemplativas para el disfrute del paisaje, como la observación de la naturaleza, la realización de caminatas, el avistamiento de aves y el reconocimiento de la flora nativa.

Esta obra se constituye en un modelo de intervención generado por la EAB?ESP para la recuperación ecológica participativa de las quebradas de los Cerros Orientales de Bogotá.

En esta obra de sostenibilidad ambiental, se usó la madera en buen estado para hacer los senderos, las barandas, un paso peatonal y toda la señalización que orienta e informa a los visitantes. Los desechos vegetales fueron dispuestos en trinchos con el fin de adelantar procesos de descomposición para nutrir la tierra que rodea la quebrada. El sendero o circuito, que tiene 2.000 metros de extensión, fue hecho en madera rolliza, laja y piedra para facilitar el recorrido a lo largo del cuerpo de agua y las actividades de interpretación y educación ambiental.

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También se instaló un paso peatonal que conecta el circuito de norte a sur; se construyó una plazoleta de entrada que funciona como aula ambiental y sirve para la recepción y el descanso de los visitantes; se instaló la señalización tanto informativa como de interpretación y senderismo en el circuito, que presenta los diferentes escenarios de interés del lugar, como las áreas de restauración, el cauce, la vegetación nativa sembrada, entre otros; se plantaron alrededor de 500 árboles y se construyeron tres miradores para disfrutar una vista panorámica de la ciudad y de la reserva forestal Cerros de Bogotá.