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Quebrada El Chicó, en riesgo por captación ilegal de su agua También contaminación con plástico y autopartes afectan este cauce de los cerros orientales

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La quebrada El Chicó, uno de los 12 cuerpos de agua que brotan en los cerros orientales de Chapinero y hacen parte del capital hídrico de Bogotá, se encuentra en riesgo.

Y esta vez no solo se trata de la contaminación de su torrente con basura, sino de captación de este de manera ilegal, hecho que afecta la potencia de sus dos brazos: el canal El Virrey, ubicado a lo largo de la calle 88, y el canal Chicó, que atraviesa el Museo El Chicó, ubicado entre las calles 92 y 94.

En una visita que EL TIEMPO, junto con la Secretaría Distrital de Ambiente, realizó a la quebrada, como respuesta a la denuncia que la Asociación de Residentes del barrio El Chicó (Archi]) hizo sobre estos problemas, se comprobó que múltiples conexiones (tubos) que parten de predios cercanos al caudal, extraen su agua para darle usos que no se reportan en la factura del Acueducto.

“Este tipo de redes transporta el agua de la quebrada hacia casas y edificios que la utilizan para limpiar sus fachadas y regar jardines, sin tener que pagar su consumo al Distrito”, explicó la Secretaría de Ambiente, encargada de realizar controles de uso a los cuerpos de agua de Bogotá.

En efecto, a tan solo 400 metros (casi a la altura de la carrera Tercera con calle 94) de la Séptima, donde la quebrada Chicó entra al alcantarillado de la localidad de Chapinero, se halló en óptimas condiciones una motobomba y un tanque de agua, con capacidad de almacenar más de 2 metros cúbicos de líquido que baja del cerro en condiciones de pureza.

Aparte de esto, un tubo de PVC, de gran calibre (por lo menos diez centímetros de diámetro) se extiende todavía más profundo en la montaña y conecta hasta más allá de la carrera Novena, en donde su uso todavía es desconocido. Pero podría estar abasteciendo necesidades residenciales.

Cabe mencionar que dos conexiones inactivas y de menor potencia también se encontraron en el mismo lugar. Este hallazgo prendió las alarmas medioambientales de Bogotá, por lo que, finalizado el recorrido, los funcionarios de la Secretaría de Ambiente iniciaron un proceso de sanción contra el dueño de la motobomba, además de rastrear el origen de los otros tubos que se alimentan de la quebrada.

Contaminación por plástico

Pero ahí no acaba la historia. A la altura de la carrera Primera con calle 93, cuando la quebrada El Chicó entra al perímetro urbano, Ambiente también dio con un esparcimiento de icopor y varias refacciones usadas de carros, que comprometía la pureza del agua de este sector.

“Es un panorama triste porque en este punto el agua es casi del mismo aspecto que en su nacimiento a 3.250 metros sobre el nivel del mar. Es posible que este incidente esté relacionado con mala disposición de desechos de los predios aledaños”, señalaron los funcionarios.

A pesar de los problemas de contaminación, la quebrada El Chicó, que hace parte de la cuenca (sistema hídrico) que recibe el mismo nombre, es uno de los cuerpos de agua con mejores condiciones en los cerros orientales de Bogotá, a diferencia de sus hermanas ubicadas más al sur, como las quebradas Yomasa y Lima, que hoy viven un proceso de recuperación.

El cauce principal de la quebrada el Chicó nace a aproximadamente 3.250 metros sobre el nivel del mar, en una formación montañosa que se ha denominado como cuchilla La Iglesia. Desde este punto, la Secretaría de Ambiente ha contabilizado que una gota de su agua se demora 14,76 minutos en viajar hasta el humedal Chicú, lugar donde se desplaza hacia el alcantarillado.

La cuenca Chicó, por su parte, es protegida hacia el norte por el cerro Cazadores, formación responsable de generar su inclinación hacia la ciudad. La buena calidad de aire que se respira en ella es demostrada por los líquenes y musgos que cubren las formaciones rocosas de toda su red hídrica, según lo confirmó la Secretaría de Ambiente.

Aunque desde 1972 se ha reportado la construcción de grandes edificaciones cerca a la quebrada, que corresponden al barrio Chicó Alto, la flora y fauna de este sector conserva un número de 8 especies distintas de aves y 81 especies de plantas, sumadas a un sinnúmero de insectos, en los que se reportan especímenes como libélulas, mariposas y cochinillas, gracias a su buen factor de humedad.

Los dos brazos más reconocidos de la quebrada son el canal Chicó y El Virrey. Ambos cauces fueron integrados artificialmente al alcantarillado urbano. En el caso de El Virrey, su flujo sigue hasta desembocar en la cuenca Salitre, situada al nororiente de Bogotá.

A partir de mediados del año pasado, varios vecinos de El Chicó, expertos en temas ecológicos y de observación de aves, plantearon la posibilidad de que el asentamiento de agua del canal El Chicó, ubicado sobre la carrera Novena con calle 93B, fuera un humedal –el único en la localidad de Chapinero– de acuerdo con su fauna y flora.

A este cuerpo de agua se le denominó humedal Chicú, por petición de los mismos vecinos de Chapinero, y la primera acción que la comunidad tomó respecto a él fue pedir al Distrito una evaluación de sus características. Gracias a este estudio, la Secretaría de Ambiente elaboró en abril del 2016 un informe técnico en el que se encontraba no solo una descripción total de la quebrada, sino los peligros ambientales que enfrenta como la captación ilegal y contaminación de su agua.

Pablo Arciniegas
El Tiempo