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Programa Basura Cero

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A través del Programa Basura Cero que coordina la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos UAESP, la Alcaldí­a Mayor de Bogotá busca que la ciudadaní­a bogotana reduzca, separe y aproveche los residuos sólidos.

El impacto de esta transformación se mide en términos de:

  • Mitigación de los efectos del cambio climático
  • Recuperación de los recursos hí­dricos
  • Inclusión y generación de oportunidades productivas para la población recicladora de oficio
  • Fortalecimiento y redefinición del papel del gobierno en los procesos ambientales y sociales.

La participación de la población garantizará el logro de esos objetivos esenciales para mejorar la calidad de la ciudad-, a condición de que integre todos los actores involucrados:

  • Toda la ciudadaní­a, por su condición de consumidora de bienes y servicios
  • Los fabricantes y comerciantes, por su condición de productores y proveedores
  • Las autoridades, por su condición de responsables del saneamiento básico y servicio público de aseo
  • La población recicladora de oficio, por su papel en la recuperación de residuos utilizables y reutilizables.

El Programa Basura Cero define el futuro de Bogotá, a partir de su adopción por parte de toda la ciudadaní­a, sin consideración de edad, condición socio-económica, sexo o afinidad étnica, polí­tica, religiosa o cultural.

¿Qué es Basura Cero?

Basura Cero no es un invento la Alcaldí­a de Bogotá, es una corriente mundial muy exitosa y ya hay muchas ciudades que han llegado a reutilizar el 100% de sus residuos como Estocolmo, y ese es el camino hacia donde dirigen su mirada ya todas las ciudades. Basura Cero no es ya una escogencia sino una exigencia, el cambio climático nos obliga, entre otras medida,s a ésta, a dejar de usar rellenos sanitarios y a utilizar el máximo de aprovechamiento

El modelo conlleva a crear un sistema dual, como ya existe en otros paí­ses, en el que por una parte se seguirán recogiendo los residuos ordinarios en las rutas existentes, y por otra parte se incorporarán horarios y puntos de recolección especí­ficos para sacar la bolsa de residuos aprovechables y/o reciclables.

Además implica la educación hacia una cultura del consumo consciente y responsable, de la separación de residuos y de su aprovechamiento con lo cual contribuiremos a mejorar el ambiente, alargar la vida útil del relleno sanitario y avanzar en la aplicación de nuevas tecnologí­as que nos permitan llegar a niveles de desperdicio mí­nimo.

Con Basura Cero se pretende eliminar progresivamente la necesidad de un relleno sanitario, Si los residuos que generamos en nuestro hogar, institución o trabajo, son separados adecuadamente, y avanzamos progresivamente en la conformación de un servicio de aseo pensado en función del aprovechamiento, podremos reintegrar esta materia prima valiosa al ciclo productivo.

Se trata de un programa que busca generar nuevos empleos cada vez más cualificados, al tiempo que incluye y formaliza el importante trabajo que realizan los 13,776 recicladores que tiene la ciudad; también se trata de fortalecer lo público, aprovechar los recursos que a diario desechamos y prevenir el impacto ambiental relacionado con el mal manejo de nuestros residuos sólidos desde un enfoque global.

Principios básicos de Basura Cero:

  • Consumo Consciente y Responsable,
  • Separación en la fuente y
  • Dignificación de la labor de los recicladores ambientales.

Plan de desarrollo Bogotá Humana:

La estrategia Basura Cero queda establecida en el Artí­culo 30 así­: Basura Cero se orienta a minimizar el impacto de los escombros y los residuos sólidos, incluyendo los especiales y peligrosos, generados por la ciudad sobre el ambiente y la salud de los ciudadanos. Implica un cambio cultural, educativo y de polí­ticas públicas sobre el manejo de residuos, que involucra al Estado, la ciudadaní­a y el sector productivo.

Comprende acciones de estí­mulo a la producción de bienes de consumo reutilizables o biodegradables, construcción de una cultura de separación de residuos en la fuente, recolección separada, procesos industriales de reciclaje y aprovechamiento final y minimización de la disposición en relleno sanitario. Las acciones se dirigen hacia cumplir en el mediano y largo plazos, la meta de reducir la generación de basuras, elevar de manera constante la cantidad de residuos aprovechados y suprimir la segregación social, la discriminación ambiental y la depredación del ambiente causados por la estructura actual del servicio de aseo.

Basura Cero en Bogotá es un programa que se propone disminuir progresivamente la generación exponencial de residuos sólidos que los Bogotanos estamos generando y disponiendo en el relleno sanitario de Doña Juana a través de dos objetivos centrales:

Crear y poner en marcha el Sistema Distrital de Aprovechamiento mediante la incorporación operativa plena de la población recicladora de oficio, a través de un sistema formalmente regularizado para la dignificación de su labor: esto, en términos generales significa que los recicladores, vinculados a las Organizaciones de Recicladores Autorizadas (ORAs) sean quienes presten el Servicio Público de Aprovechamiento. Ellos tendrán a cargo la recolección de los residuos aprovechables/reciclables (la bolsa blanca) y los transportarán al centro de acopio más cercano. En estos centros de acopio se les pagará por peso, y el material será clasificado por tipo (papel, vidrio, cartón, etc.) para luego ser llevado al respectivo parque de reciclaje según el material

Aportar a la generación de una cultura del consumo consciente y responsable, el reciclaje y el aprovechamiento mediante acciones educativas y comunicativas masivas, acciones sancionatorias y otras que propendan por minimizar los residuos que se generan en la ciudad y que llegan al relleno sanitario Doña Juana y a maximizar los procesos de aprovechamiento con innovación tecnológica

Este primer objetivo hace que el programa se diferencie de todos los modelos que hasta el momento se han implementado, al envolver dentro de su estrategia la inclusión social de toda la población recicladora en condición de vulnerabilidad del distrito.

Se trata de una gran responsabilidad que no tiene precedentes en la historia de nuestra ciudad, que nace a partir del Auto 275 de 2011 de la Corte Constitucional y que nos encauza hacia una Bogotá más humana e incluyente con la población recicladora.

Separar en bolsa negra y bolsa blanca:

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Se determina que 2 bolsas es la opción más sencilla y por tanto es más factible que los ciudadanos la adopten con mayor facilidad y en un menor tiempo. Igualmente, la sola gestión de una ruta adicional de recolección de los residuos, en este caso, la recolección, transporte y aprovechamiento diferencial de los residuos contenidos en la bolsa blanca es ya, en sí­ mismo, todo un reto para la administración actual.

En la bolsa blanca se depositan LIMPIOS Y SECOS los siguientes ‘residuos reciclables’: papel, cartón, vidrio, plástico, metal, tetrapak, textiles, y en la bolsa negra se deposita ‘el resto’ (residuos orgánicos, sanitarios, entre otros). Las especificidades sobre la separación se pueden consultar en la Resolución 799 de 2012 Por la cual se establece el listado detallado los materiales reciclables y no reciclables para la separación en la fuente de los residuos sólidos domésticos en el Distrito Capital.

Residuos hospitalarios de origen domiciliario y residuos post-consumo donde se encuentran las luminarias, plaguicidas, medicamentos vencidos, pilas y baterí­as, tóner y residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (denominados RAEE) que incluyen electrodomésticos pequeños y grandes, aparatos de audio y video, herramientas eléctricas y electrónicas, y aparatos de tecnologí­a informática y de telecomunicación como computadores, impresoras y celulares.

Estos residuos deben ser almacenados y trasladados directamente por el usuario a los puntos de recolección dispuestos en la ciudad en almacenes de grandes superficies y centros comerciales

Conoce el RSDJ:

Basura Cero cuestiona la concepción del relleno sanitario como única alternativa para el tratamiento de la asura. Ya se ha mencionado el impacto ambiental, por ejemplo de los lixiviados que tarde o temprano llegan a las fuentes hí­dricas, los riesgos por deslizamiento, o efectos directos en la población, ya sea por el desplazamiento que se le causa o por los cambios de uso del suelo.

Buenas Prácticas Ambientales:

La ‘basura’ en el imaginario colectivo, es algo que carece de valor, puesto que ya ha cumplido la función para la cual fue adquirido. El 90% de nuestra mal llamada ‘basura’ puede ser aprovechada y devuelta al ciclo productivo, evitando de esta forma la acumulación de los residuos, y disminuyendo la necesidad de extracción de materia prima virgen de la tierra.

Lo principal es generar acciones que nos permitan REDUCIR sustancialmente la cantidad de cosas que producimos y consumimos. Es decir, cambiar este modelo de consumismo, por un modelo sustentable, que priorice valores más elevados y nos lleve hacia un desarrollo más humano.

Buenas prácticas de consumo:

  • Utilizar bolsas de tela, disminuir el uso de bolsas de plástico.
  • Comprar productos en envases retornables; evitar el consumo de productos desechables.
  • Comprar productos que duren más y que puedan ser reutilizados.
  • Evitar productos que provengan de materia prima no renovable o de técnicas insustentables de extracción.
  • Cargar un termo para disminuir el consumo de botellas y vasos desechables.
  • Preferir los productos orgánicos por la salud ambiental y propia. Comprarle directamente a los hombres y mujeres del campo.
  • Leer el etiquetado, Preferir productos con sellos ecológicos y/o eco-amigables
  • Preferir los productos envasados y/o elaborados con material reciclado
  • Preferir los productos que puedan ser reciclados o que sean biodegradables.
  • Evitar el consumo innecesario de papel, imprimir en ambas caras, reducir las márgenes, el interlineado y el tamaño de la letra y reutilizarlo.
  • Preferir productos con menos empaques, dejar en los negocios los envoltorios innecesarios.
  • En vez de botar, donar muebles, artefactos, ropa, juguetes, libros, etc.; incentivar el trueque.
  • Transformar los residuos orgánicos (incluyendo los residuos de la poda) en abono, a través de técnicas sencillas como el compostaje o la lombricultura.
  • Utilizar cartuchos de tinta recargables.
  • Utilizar pilas recargables.
  • Bogotá Ambiental:

    Bogotá es una de las ciudades urbanas y rurales más complejas de América Latina, hogar de más de siete millones de habitantes. La capital se encuentra bordeada al este por una cadena montañosa de la Cordillera Oriental de los Andes, cerros que determinaron su crecimiento de sur a norte, paralelo a los montes tutelares de Guadalupe y Monserrate. Al occidente limita con el rí­o Bogotá, por el sur por los Departamentos del Meta y del Huila y hacia el norte por los municipios de Chí­a y Sopó. A nivel administrativo la ciudad se divide en 20 localidades y en estas se agrupan más de 1200 barrios que hay en el casco urbano de Bogotá y el área rural de Sumapaz.

    En contraste con esta presenta un sistema de áreas protegidas , formada por diversos ecosistemas estratégicos para la conservación de la flora y fauna silvestre, que la Polí­tica Publica Distrital de Educación Ambiental1 retoma y posiciona con el nombre de territorios ambientales, los cuales son : humedales, cerros orientales, ruralidad – Sumapaz, Rí­o Bogotá, Borde Norte y cuencas: Tunjuelito, Fucha y Salitre.

    Bogotá también es llamada por otros como territorio de agua, preserva quince invaluables humedales que son el hogar de numerosas especies animales y vegetales, muchas de ellas endémicas, es decir, exclusivas de la región.

    Plan de Inclusión Social:

    Los recicladores son un sector de población que históricamente ha sido excluido, manifiesto en la forma como son tratados, en la vulneración de los derechos polí­ticos sociales y económicos, sumado a la estigmatización y marginación de la que han sido objeto.

    El pasado 30 de marzo de 2012, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), entregó a la Honorable Corte Constitucional y a la Procuradurí­a General de la Nación el proyecto de reestructuración del esquema del manejo de residuos, denominado ‘Plan de Inclusión Social de la Población Recicladora’. Este esquema se orienta a la dignificación, formalización y regularización de esta población con acciones afirmativas, concretas, cualificadas, medibles y verificables. Con la entrega de este documento se da cumplimiento a la orden de la Corte Constitucional, establecida en el Auto 275 del 19 de diciembre de 2011.