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Noruega, primer país en prohibir el aceite de palma que causa la deforestación

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Como parte del compromiso de este país para eliminar la deforestación en el mundo, el Parlamento noruego votó a favor de prohibir la compra de biocombustibles con productos de palma que no demuestren que fueron producidos de manera sostenible.

En junio de 2016, Noruega se convirtió en el primer país del mundo en prohibir la deforestación. Para ello, los noruegos se comprometieron a que todos los productos en sus mercados provendrían de productos con cadenas de producción “limpias”. Una primera medida fue detener las donaciones, contratos e inversiones nacionales con compañías que tuvieran lazos con la deforestación.

Ahora, el país da un nuevo paso adelante en la lucha contra la deforestación, al aprobar la prohibición de que la industria de biocombustibles noruega compre aceite de palma y otros productos asociados a la deforestación, a partir del primero de enero del año 2020.

“La decisión del Parlamento Noruego sienta un importante precedente a otros países y subraya la necesidad de hacer una seria reforma a la industria mundial de la palma de aceite”, dijo tras la decisión Nils Hermann Ranum, del grupo conservacionista Rainforest Foundation Norway.

“Esta es una victoria para los bosques y para el clima”, añadió.

La industria de la palma, no obstante, no vio con tan buenos ojos la medida. Teresa Kok, la ministra de Agricultura e Industria de Malasia anunció que su país ve esta medida como “injusta, pues va en contra del libre comercio. Ciertamente es algo que nos tomaremos muy enserio”, señaló.

En ese sentido, la ministra dijo que la medida ponía en riesgo las conversaciones para un tratado de libre comercio entre la Unión Europea y su país, cuya última ronda de negociaciones comenzaron en mayo de 2017.

Por su parte, Darrel Webber, el ejecutivo de Ronda por el Aceite de Palma Sostenible, dijo que le pide a Noruega “no ser cegado por el sentimentalismo”. “En su lugar, debería desarrollar análisis objetivos, para que sus buenas intenciones para reparar este problema no se desplacen y, en su lugar, causen mayores daños en otros lugares”.

Una amenaza a los bosques:

La industria de la palma de aceite –junto a la ganadería vacuna y la soya– se han convertido en los peores motores de la deforestación en todo el planeta.

En septiembre de 2018, la organización Greenpeace lanzó un informe en el que señaló que por lo menos 25 empresas explotadoras de aceite de palma, 20 de las cuales están vinculadas a marcas internacionales, fueron las culpables de la desaparición de 1.300 kilómetros cuadrados de selva en Indonesia, en lugares claves para la supervivencia de orangutanes.

Gigantes multinacionales como Colgate-Palmolive, General Mills, Hershey, Kellogg’s, Kraft Heinz, L’Oreal, Mars, Mondelez, Nestlé, PepsiCo, Reckitt Benckiser y Unilever estarían comprando aceite de palma africana cuya procedencia estaría relacionada con la tala y quema del bosque y, además, con la violación de derechos humanos de pueblos indigenas.

Tras la fuerte evidencia presentada por Greenpeace, Wilmar, la mayor comercializadora de palma de aceite en el planeta, prometió que para 2020 su cadena de suministro sería completamente limpia.

No obstante, hubo fuertes protestas en Indonesia, pues la empresa no dijo cómo lo haría ni qué medidas puntuales tomaría. Por eso, meses más tarde, Wilmar accedió a monitorear vía satélite a todas las fincas a las que compra su aceite, una de las exigencias de Greenpeace para tomarse en serio las promesas de la compañía.