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La libélula dejó de ser un potrero y ahora es un humedal recuperado

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JÓVENES DE LA CORPORACIÓN EXPERIMENTAL JUVENIL (CEJ), FUERON LOS GESTORES DEL NUEVO CUERPO DE AGUA.

Lo que hoy es un humedal al que los vecinos pueden ir a trotar o pasear a su perro, hace cinco años era un potrero lleno de escombros, basura y delincuencia. Con el trabajo de los jóvenes de la Corporación Experimental Juvenil (CEJ), Ciudad Bolí­var cuenta con un nuevo espacio ambiental.

Se trata del humedal La Libélula, un área que ahora recibe aves migratorias que viajan desde lugares distantes gracias al esfuerzo que la comunidad aledaña ha hecho para arrebatarle la zona a la delincuencia y a la inseguridad.

Según Norman Correa, representante de la CEJ, primero hicieron talleres de agricultura urbana con la comunidad. Al sembrar hortalizas y árboles frutales en el antiguo potrero, se percataron de que el agua comenzó a inundar las áreas tratadas y que aves migratorias empezaron a llegar al sitio.

Con una investigación sobre el lugar, se dieron cuenta de que estaban donde antiguamente habí­a un humedal. Sin embargo, por las basuras y escombros la capacidad de amortiguar grandes cuerpos hí­dricos se habí­a perdido.

Por esto, la comunidad empezó a limpiar el lugar y a sembrar árboles frutales propios de la región.

Esteban González, joven que lidera los esfuerzos por continuar con la restauración del lugar, aseguró: ahora la gente, por los resultados que hemos obtenido, no llega con bolsas de basura al humedal”.

El esfuerzo contó con el apoyo de campesinos e indí­genas, permitió que la zona dejara de ser vista como un paso peligroso.

Premio Juventud Protectora del Agua

El grupo de jóvenes ambientalistas ganó este año el Premio Juventud Protectora del Agua. Con los recursos obtenidos implementarán el siguiente paso de su estrategia de restauración del lugar: elaborar un abono que disminuya el tiempo de crecimiento de los árboles que allí­ se planten.

Debido al exceso de escombros, la tierra se volvió arenosa. Según Correa, esto implica que los árboles se demoran en crecer más pues no existen nutrientes suficientes. Con la iniciativa esperan seguir reuniendo a la comunidad en torno a la protección del nuevo humedal que posee Bogotá.