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La herramienta de Google para combatir la deforestación

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El gigante de Internet se alió con una pequeña start-up llamada Rainforest Connection para usar la tecnología y salvar los bosques tropicales.

Google está usando una herramienta para detectar y combatir la deforestación ilegal en el mundo. Según la revista de tecnología del MT, Technology Review, se llama Rainforest Conection, y es una organización sin fines de lucro de San Francisco que desarolló un sistema de monitoreo acústico, muy económico y según el MIT, riguroso.

La máquina está construida a partir de teléfonos celulares modificados y paneles solares que alimentan los llamados “dispositivos guardianes”, una especie de GPS muy pequeño que se oculta en los árboles a lo largo de los bosques, graba el sonido remanente e identifica los sonidos de la tala ilegal y la caza furtiva. Es decir, si Rainforest Connection rescata sonidos de motosierras, disparos, pasos en donde no los hubo antes, alerta a las autoridades que estén conectadas vía satélite a las alertas de la máquina, y entrega las coordenadas exactas de dónde se está deforestando o talando. “El sistema de monitoreo RFCx brinda a nuestros socios la oportunidad de proteger áreas clave de la selva y responder a alertas en tiempo real, al tiempo que se comparten grandes cantidades de datos del ecosistema que ayudan a negociar mayores protecciones en estas áreas. En algunos casos, proteger el perímetro de un bosque lluvioso en realidad puede significar proteger todo detrás de él”, dice el blog de Rainforest Connection.

Una estrategia similar fue usada por Greenpeace en Brazil, en 2015. Según The Guardian, os activistas fueron de incógnito en el remoto y peligroso estado de Pará para colocar en secreto dispositivos de rastreo GPS en camiones sospechosos de tala ilegal, la primera vez que se usa esta táctica. Reveló viajes de 200 millas de profundidad en regiones protegidas de la selva para recoger troncos y viajes de regreso bajo la cubierta de la noche a los aserraderos en el puerto amazónico de Santarém, desde donde se exporta madera a Europa, EE. UU., China y Japón. Las imágenes satelitales y aéreas también se recolectaron y analizaron durante la operación de alta tecnología.

El 21 de marzo, Rainforest Connection anunció que utilizará TensorFlow de Google, una herramienta gratuita que simplifica el desarrollo de software de aprendizaje automático para otras compañías y grupos. Rainforest Connection dice que permitirá a la organización detectar con mayor precisión los sonidos problemáticos en el audio cargado, como motosierras, vehículos y disparos.

Según el último reporte de Naciones Unidas e Interpol, que data de 2012, entre el 50 y 90% de la deforestación en los países tropicales como Colombia es ilegal. Bajo

La deforestación tiene vínculos con el cambio climático, la polución del aire y la alteración en ciclo del agua, entre otras. En circunstancias normales, los bosques ayudan a estabilizar el clima al eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera. Los árboles requieren dióxido de carbono para fabricar carbohidratos, que alimentan a los árboles y contribuyen a la estructura del árbol e, indirectamente, a producir oxígeno. Sin árboles para absorber el exceso de dióxido de carbono, se acumula en la atmósfera y atrapa la radiación solar, lo que provoca un calentamiento global del planeta y una temperatura y cambios climáticos extremos.

La deforestación también interrumpe el ciclo natural del agua y la conexión natural entre regiones, los ecosistemas de especies únicas, y los paisajes. En teoría, los árboles extraen agua de la lluvia del suelo a través de sus raíces; sin árboles, el suelo no puede absorber tanta agua y se vuelve más seco. Menos árboles significa también la reducción de la transpiración o la evaporación del agua a través de los poros de las hojas en la atmósfera, lo que reduce la lluvia local y puede provocar sequía.

En Colombia, este ha sido uno de los problemas más urgentes de los últimos dos años. De acuerdo con el más reciente informe del Ideam, el país perdió más de 178.000 hectáreas de bosque en 2016, y en 2017 la región de la Amazonía volvió a prender las alarmas por representar el 66,2% de la deforestación total del país.