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Jardí­n Botánico de Bogotá: importante escenario de conservación y avistamiento de aves

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El 19 de enero en horas de la noche fue encontrado cerca de la Subdirección Cientí­fica del Jardí­n Botánico José Celestino Mutis un halcón pechirrojo (Falco deiroleucus). El hallazgo constituye una novedad cientí­ifica debido a que es una especie poco común en el paí­s y a que es la primera vez que se registra en la ciudad de Bogotá.

El Falco deiroleucus no es común encontrarlo en ambientes urbanos a menos de que exista una cobertura boscosa en ellos. Por lo general su distribución es puntual, esto quiere decir que no es continua a lo largo de una extensa región geográfica. Por ello este acontecimiento constituye el primer avistamiento de esta especie en un área urbana colombiana.

Según César Márquez, investigador especialista en aves rapaces, existen en el paí­s aproximadamente cinco o seis registros de esta especie en lugares como el Valle del Magdalena, el Valle del Cauca y la vertiente oriental de la Cordillera Oriental. El primero de estos registros tuvo lugar en El Espinal, Tolima. Por ello argumenta que la presencia de esta especie en el Jardí­n Botánico de Bogotá constituye una verdadera novedad cientí­fica.

Márquez explica que las aves pertenecientes a esta especie son ornitófagas, esto es, que se aliementan de aves. Debido a la abundancia de presas como torcazas y palomas domésticas en el Jardí­n es probable justificar la presencia del halcón pechirrojo en este sitio.

Según la BirdLife International, institución especializada en el estudio y recopilación de datos de aves de todo el mundo, esta ave es una cazadora especializada que consume principalmente aves pequeñas, como torcazas, y mamí­feros como murciélagos. Habitualmente se encuentra en bosques de tierras bajas y bordes de sabana. Actualmente está clasificada internacionalmente en la categorí­a de amenaza Casi Amenazado (NT), siendo su principal amenaza la pérdida y fragmentación de hábitat por procesos de deforestación.

Para el Jardí­n Botánico de Bogotá este es un hallazgo que da cuenta de la importancia de este escenario natural en la ciudad para la concentración de aves que buscan refugio y alimento. En el Jardí­n se ha registrado la presencia de aves ocasionales como el Martí­n-pescador-grande (Megaceryle torquata) y el Avesol (Heliornis fulica). Ambas especies son registros raros en la Sabana de Bogotá, pues por lo general se les encuentra en las orillas de rí­os y caños de las tierras bajas selváticas.

El biólogo Enrique Zerda, en su libro Guí­a de las aves en el Jardí­n Botánico José Celestino Mutis, clasifica la presencia de aves en este lugar a partir de cinco categorí­as:

1. Aves comunes o permanentes en el Jardí­n Botánico

2. Aves ocasionales nativas

3. Aves nativas raras

4. Aves migratorias

y 5. Aves migratorias excepcionales.

En la categorí­a de las aves ocasionales nativas se ha registrado en el Jardí­n la presencia de Gavilán Grillero, Tingua Azul, Perico de Anteojos, Cuco, Firihuelo Grande, Guacharo, Carpintero Ahumado, Mirla Blanca, Tnagara Antifaz, Azulejo Común, Cardenal Pico de Plata, Semillero Negrio, y Canario Basto.

Liberación del halcón pechirrojo

Después del resultado del análisis a que fue sometido el ave por la veterinaria de la entidad, que señaló que esta se encontraba en buenas condiciones fí­sicas, los cientí­ficos y personal técnico de la entidad decidieron liberarla de manera inmediata. La liberación consistió en una prueba de vuelo en la que se pudo observar que el ave estaba en disposición de volar.

El halcón pechirrojo generalmente se desplaza acompañado por otro individuo de su misma especie, por lo que es posible que esta ave, que fue reconocida como una hembra, no estuviera sola en el área en la que fue encontrada, como consecuencia probablemente de una colisión mientras cazaba. Allí­ tuvo lugar su liberación.

Germán Andrade, Subdirector Cientí­fico del Instituto de Investigación en Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y asesor del Jardí­n Botánico José Celestino Mutis concluye que la aparición de esta ave ocasional en el Jardí­n Botánico indica que la ciudad tiene la posibilidad de mejorar sus entornos verdes de manera que cada vez sean más las especies silvestres que encuentran que la ciudad o sus proximidades son un hábitat amigable para ellas.